La fuerza del amor en la adversidad

Mahatma Gandhi dijo una vez: “El Amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el ser humano”.

Pocas veces nos detenemos a pensar en lo rápido que se nos puede ir la vida, ni en que debemos vivirla al máximo, ¿Por qué? Porque la mayoría de nosotros no somos conscientes de que estamos aquí de paso, ni tampoco somos conscientes de que muchas veces nos vamos de este mundo sin avisar. Sólo se nos remueve un poco la conciencia cuando alguien que conocemos o que nos es cercano se esfuma más pronto que tarde. Ante esto, a los que seguimos en la Tierra nos quedan dos opciones: superarlo o hundirnos. O caemos en picado en un pozo en el que nos cuesta encontrar la salida o nos armamos de fuerza y conseguimos salir adelante.
A ella, que siempre destacaba por su alegría, su gracia, su sonrisa, por ser una mujer dicharachera, con unos ojos que desprendían luz, ilusión y energía, la vida le puso un obstáculo ¿Qué piensan que hizo? No se quedó con lo fácil, lo común, lo lógico. Nunca lo hacía. Casi a sus cincuenta años no pensó en nada ni en nadie cuando decidió matricularse en la universidad para estudiar una carrera. En una clase de ochenta personas consiguió, sin que ella lo buscara, ganarse tanto a sus profesores como a sus compañeros, que en su mayoría éramos menores que ella. Estar con ella en los descansos entre clase y clase era hablar de su marido, de sus hijos…En definitiva, hablar de lo que para ella era lo más importante, su familia.
Pero esa alegría, esa ilusión, esa sonrisa, la luz de sus ojos y su energía tan sólo pude verla cuatro meses, porque cuatro meses fueron lo que pasaron hasta aquel día. El día en el que esas ganas de vivir y de disfrutar desaparecieron por completo. De repente sus fuerzas y su sonrisa se esfumaron. Recibió una llamada con un mensaje que descompuso su vida. Un mensaje que jamás esperó escuchar.

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Toñi Jiménez: “Muy pocos saben lo que tengo realmente, soy yo misma la que cuento mi situación”

El próximo 28 de febrero se celebra el Día Mundial de las Enfermedades Raras. Con motivo de esta conmemoración, y para dar a conocer una enfermedad rara conocida como Síndrome de Rendu Osler Weber, hablamos con Toñi Jiménez Barquero, una chica murciana que padece dicha enfermedad. Además, desde el blog también queremos apoyar a todas aquellas personas que afectadas por algún tipo de enfermedad rara sumándonos a la campaña que la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) ha lanzado bajo el lema “Hay un gesto que lo cambia todo” en el que hay que pintarse una raya verde debajo del ojo. (http://enfermedades-raras.org/index.php/noticias-dia-mundial-2015/3387-feder-presenta-su-campana-por-el-dia-mundial-de-las-enfermedades-raras-2)

J.M.- Buenos días, Toñi, padeces Telangiectasia Hemorrágica Hereditaria (HHT) o más conocida como Síndrome de Rendu Olser Weber, una enfermedad que se enmarca dentro de las conocidas como “Enfermedades raras”, ¿Qué edad tenías cuando te dijeron que la padecías?

Toñi y yo

Imagen: Toñi Jiménez y yo

T.- Me dieron los resultados a través de un estudio genético en febrero de 2007, cuando tenía 18 años, aunque ya sospechábamos años antes que la padecía, porque presentaba síntomas al igual que mi padre. Él empezó a sospechar que se trataba de esa enfermedad por parte de un otorrino que le comentó que podría tratarse de Rendu Osler. Al principio no quería hacerme el estudio genético por lo típico, no quería saber si tenía o no una enfermedad. Pero me dije a mí misma que si de todas formas tenía síntomas era mejor confirmarlo y así poder tomar precauciones. Una vez confirmado, me recomendaron hacerme un chequeo completo, sobre todo para mirarme a nivel interno, pero como estaba estudiando en la universidad y tenía que desplazarme a Cantabria, que es donde está la Unidad de referencia de la enfermedad, decidí esperar y fui hace solamente un año y medio.

J.M.- ¿Ha cambiado en algo tu vida desde aquello? ¿Tener esta enfermedad te ha supuesto algún problema en tu vida personal, profesional…etc?

T.- Bueno, no mucho, yo he hecho vida prácticamente normal siempre. Sí que es cierto que hay determinadas situaciones cotidianas en las que tengo que cuidarme bastante, como por ejemplo: evitar beber mucho alcohol, no abusar de determinados alimentos que pueden favorecer las hemorragias o evitar estar mucho al sol en verano. En definitiva tengo que evitar los malos hábitos de vida, y a veces, en días de fiesta, tienes que aguantar que algunas personas te digan cosas como “¿Por qué no bebes?”, “Vaya una sosa eres”…En realidad, son situaciones insignificantes que le pueden pasar a cualquier persona a la que le guste llevar una vida completamente sana, pero a veces te da rabia que no te comprendan, porque nadie sabe realmente lo que me espera cuando llego a casa. Muy pocos saben lo que tengo realmente, soy yo misma la que cuento mi situación a las personas de mi entorno, nuevos amigos, compañeros de trabajo, para ponerles en conocimiento por si de repente me ven sangrar por la nariz para que no se asusten y tampoco me traten como una persona rara, porque para mí es completamente normal. Por suerte hasta ahora no me ha estorbado mucho la enfermedad, porque tengo bastante controladas las hemorragias y suelo tenerlas en casa por la mañana o por la noche, pero soy consciente de que conforme vaya avanzando en edad puede ir a peor y lo que más me preocupa siempre es sangrar fuera de casa.

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Raquel Ramírez: “Nos cuesta consumir fruta y verdura por pereza y falta de tiempo”

Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), realizado en mayo del 2014 en países como España, Australia, Francia y México, afirma que en nuestro país (España) ha aumentado el índice de obesidad y que “uno de cada 6 adultos es obeso, y más de 1 de cada 2 tiene sobrepeso”, esto en relación a los adultos, pero en los niños pasa exactamente igual, las cifras de sobrepeso han aumentado, “el 26% de los varones y el 24% de las niñas tiene sobrepeso”. (Datos extraídos de http://www.elmundo.es/salud/2014/05/28/5385f43ce2704e181f8b4576.html)

Afortunadamente estos datos se pueden modificar gracias al deporte y a la posibilidad de llevar una alimentación sana, siempre que esté controlada por un nutricionista. Hoy para hablar sobre nutrición, dietas, alimentación equilibrada…etc entrevistamos a Raquel Ramírez Moya, nutricionista, especializada en Seguridad Alimentaria.

J.M.- ¿Siempre tuviste claro que querías dedicarte a la nutrición y la dietética?

Raquel Ramírez

Imagen: Raquel Ramírez Moya

R.- Claro no lo tienes desde pequeña porque ni siquiera sabes que existe una rama tan especifica en este ámbito. Cuando estás en el instituto te planteas carreras como enfermería, fisioterapia, biología…A medida que vas creciendo, más que elegir, vas haciendo una criba de lo que más te gusta. Tenía claro que me gustaba la rama de la ciencia y naturaleza. Después llegó el estresante curso de segundo de bachillerato donde tienes la presión de elegir qué vas a ser de mayor, perdona…tengo 17 años y no lo sé, no tenía claro lo que quería ser sólo sabía que me gustaba la rama sanitaria. Nos llegaba al instituto información sobre las carreras universitarias que existían y de los diferentes módulos que se ofertaban en nuestra ciudad, y alrededores, y allí es donde me enteré de que existía la carrera universitaria en Nutrición Humana y Dietética. Una vez que lo tuve claro, la estudié y cuando la finalicé, seguí formándome en Ciencia y Tecnología de los alimentos para después, unos años más tarde, cursar un máster de seguridad alimentaria.

J.M.- ¿En qué consiste eso de la Seguridad Alimentaria?

R.- La definición de seguridad alimentaria es un poco diferente dependiendo de quién o qué organismo la defina, pero en general lo que se intenta con una seguridad alimentaria en un país es que todas las personas tengan acceso a unos alimentos suficientes y que, además, estos sean seguros y que contengan los nutrientes necesarios para una buena salud. Cada país está luchando para que esto se lleve a cabo. En países desarrollados tienen la suerte de luchar por ejemplo en estudiar y legislar diferentes métodos de calidad a la hora de procesar, de recibir o vender un producto, como sucede en España, pero por desgracia, hay otros países que no tienen esta opción, debido a que ni siquiera tienen acceso a unos alimentos básicos.

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Lucía Martínez: “Un golpe así me ha servido para vivir más intensamente”

Según un reciente estudio llevado a cabo por expertos en oncología, “una de cada dos personas nacidas hoy sufrirá algún tipo de cáncer en un futuro”. Hoy, cuatro de febrero, se celebra el Día Mundial contra el Cáncer. Por este motivo, desde el Club de Atletismo Mulasport, hemos decidido dar voz a una muleña y miembro de este club, Lucía Martínez, a la que le detectaron un cáncer de útero con sólo 23 años y cuya historia muestra todo un ejemplo de superación y de lucha.

Lucía

Imagen: Lucía Martínez

 

J.M.- ¿Cuánto tiempo hace que te diagnosticaron el cáncer de útero?

L.- En agosto hará tres años. Primero me lo detectaron de útero, me operaron y a partir de ahí me hicieron un tratamiento de radioterapia, quimioterapia…Son tratamientos muy tóxicos y durante ocho meses estuve yendo todos los días al hospital. En las segundas pruebas, me detectaron en el pulmón metástasis, debido a que el cáncer inicial se empezó a extender por el cuerpo. Me volvieron a operar hace un año y medio y ya desde entonces milagrosamente estoy bien, ahora mismo puedo decir que estoy sana.

J.M.- ¿Qué es lo primero que se te pasa por la cabeza cuando con 23 años te dicen que tienes un cáncer de útero?

L.- El “de útero” ni lo escuchas, de repente escuchas sólo cáncer, 23 años, ¿Qué hago?, ¿Por qué?…Asocias la palabra con que te vas a morir. Eso es una noticia que te dura un día o dos, a partir de ahí empiezas a informarte de todo lo que puedes hacer y ya esa palabra para mí ha desaparecido del diccionario.

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Los acordes del invierno de Vivaldi

Todos los días allí sentado estaba, acompañado de un perro, su violín y un par de cartones que le servían de abrigo en los gélidos días del invierno leonés. No sé si era mi instinto periodístico, o la imaginación que siempre me ha sobrado, por suerte o por desgracia, pero todos los días salía de casa pensando: “Hoy intentaré hablar con él, quizá detrás de esa imagen tan solitaria haya una bonita historia que contar”. Una mañana no me lo pensé más. Salí a la calle, recuerdo que era un frío día en el que corría un viento de ese que se clava en los huesos como cuchillos, y entré en la cafetería cercana a la zona en la que él se ubicaba siempre, compré un par de cafés y dos pasteles de chocolate. Mientras me acercaba hacia él, podía escuchar los primeros acordes de una de las “Cuatro estaciones” de Vivaldi, concretamente, el invierno. Esperé a que acabara para presentarme y ofrecerle ese café que minutos antes había comprado, junto con el pastel de chocolate, y que desprendía un aroma arrollador. Jamás me había fijado en sus ojos pero justo en el momento en el que le entregué el café, vi en ellos un brillo que si no llega a ser porque me dio él mismo las gracias, hubiera sido capaz de leer en ellos esa palabra de agradecimiento. Se sentó en ese par de cartones junto a su perro y comenzó con pequeños sorbos a beberse el café y a comerse el pastel. Yo me puse de cuclillas para estar a su altura y le pregunté si quería que me quedara con él mientras desayunábamos, he de decir que puso una cara un tanto extraña, quizá aquello trastornó un poco la rutina de su día a día, ver pasar gente de un lado para otro sin prestarle un mínimo de atención, pero aceptó. Allí hablamos de su vida, una vida que no había sido nada fácil: Autodidacta con el violín, aprendió a tocarlo tras hacerse él mismo uno con materiales reciclables, después encontró un trabajó y pudo comprarse el que ahora le acompañaba, un Stradivarius. “Me quedé sin trabajo y tenía que llevar algo de alimento a mi casa, no podía dejar a mis tres hijos y a mi mujer sin comer, así que no me lo pensé, agarré mi violín y a mi perro Pancho, que siempre me acompaña a todos lados, y me puse a tocar en plena calle.” Me di cuenta de que ese hombre podría haber sido mi padre, mi madre, un vecino, un amigo…Cualquier persona y le pregunté si en algún momento había llorado de impotencia o rabia, sólo me respondió: “Cuando no tienes más opciones que ser fuerte, no puedes elegir entre llorar por rabia o por impotencia.” Y sin esperarlo, me dio las gracias por haber hecho algo tan sencillo como sentarme a su lado y escucharle.

Adiós al 2014

En unos días diremos adiós al 2014 para dar la bienvenida al 2015. Este año ha sido para mí el año de los descubrimientos y del crecimiento personal. Digo descubrimientos porque he tenido la suerte de conocer a grandes personas. Sí, de esas que cuando las conoces sabes inmediatamente que serán amistades para toda la vida. Personas que consiguen transmitirte ese brillo tan especial que tienen en la mirada, que te aportan buena energía con sus palabras, con las que hablas y ves el mundo de otro color y lo que para mí es más importante, personas que por una razón u otra han confiado en mí y han creído en mí. Personas de las que me siento muy orgullosa y a las que admiro muchísimo. Soy de las que piensa que si estas personas se han cruzado en mi camino, es por algo. Al igual que si otras han decidido irse, también será por algo, pero que si deciden regresar, aquí las esperaré con los brazos abiertos para volver a empezar de cero si es necesario.
Del crecimiento personal porque estas personas me han aportado muchísimas cosas positivas de una manera diferente, porque he alcanzado objetivos que deseaba desde hace bastante tiempo y porque he aprendido, de un tropiezo con el que inicié mal el año, que si una amistad es para siempre, lo es.
Este ha sido el año en el que definitivamente puedo admitir que conseguí olvidarlo, supongo que gracias a todo lo que he leído que me ha hecho creer en mí y valorarme más, y por supuesto gracias a las personas que estuvieron ahí animándome, que entendieron mi posición y se pusieron en mi lugar. Todo esto me ha llevado a darme cuenta de que si no era para mí es porque no tenía que serlo. No hay más.
Ha sido el año de demostrarme que si de verdad deseo algo, puedo conseguirlo, que uno de los objetivos principales que me marqué este año lo he conseguido y que dos palabras como Tesis Doctoral para alguien pueden ser dos simples términos, pero para mí significan ilusión, ganas, motor, energía, crecimiento, fuerza y superación, entre otras muchas cosas. Sé que tendré que renunciar a muchas cosas para poder hacerla, pero no me importa porque si de verdad se desea ganar algo, es necesario estar dispuesto a perder otras cosas.

Después de ocho años corriendo, este ha sido en el que de verdad me he superado en el running, algo que me ha hecho ver que tengo mucha fuerza de voluntad y que valores como el esfuerzo y la constancia forman parte de mi vida.

Gracias a ti, a ella, a él…En definitiva, gracias a todos los que en este 2014 me habéis aportado algo.

Os voy a dejar con una serie de frases extraídas de algunas de las ponencias que tuvieron lugar en la I Jornada de Coaching Educativo y Empresarial celebrada en Murcia el pasado mes de noviembre y que deberíamos tener en cuenta para este nuevo año.

Citando a José Pomares, no os olvidéis nunca de “ser personas con muy pocas ambiciones y muchas aspiraciones” y tampoco dejéis de prestar atención a vuestras emociones ya que “la mayoría de las decisiones que tomamos son asumidas por nuestro cerebro emocional” parafraseando a Paloma del Henar.
Intentad en este nuevo año no perder la mirada de tigre, esa mirada en la que, citando a Fernando Álvarez, “lo das todo” y, como es algo típico de estas fechas el fijarse propósitos para el próximo año, si os proponéis alguno, enfocaros en él, porque “si tú te enfrentas a un objetivo concreto es muy difícil que no lo logres”.

Y sed conscientes de que todos tenemos una misión en el mundo, que si estamos aquí es por y para algo.

Dos consejos sabios para el 2015 y para toda la vida:

“Ama a las personas y usa las cosas, no ames a las cosas y uses a las personas”

“No dejes de sonreír nunca”

¡Feliz Año Nuevo 2015!

Experiencias que dejan huella

¿Sentir que por unas horas alguien es feliz gracias a algo que se ha organizado y de lo que tú formas parte?

Cuando el Presidente del Club de Atletismo Mulasport, Cristóbal Carlos Ramírez, me preguntó si quería ayudarle en la organización y animación de una carrera que tenía pensado organizar en INTEDIS, un centro para la integración de las personas con discapacidad, le dije que sí sin pensármelo dos veces. Finalmente, ayer fue el día elegido para llevar a cabo la carrera. Tanto Cristóbal como yo llegamos al centro casi a la vez que los alumnos. Ellos bajaron del autobús que los lleva cada día hasta allí y sus caras de alegría por ver lo que allí estábamos organizando ya me sorprendieron. Jamás he visto personas tan agradecidas y cariñosas como lo son ellas. Unas chicas me abrazaban, otras me preguntaban mi nombre y luego se presentaban ellas, otras me echaban una mano gritando los nombres de sus compañeros para animarlos en cada carrera.

Una de las cosas que también me impactó es la importancia que ellos le daban a la carrera. No necesitaban estar en unos Juegos Olímpicos ni en una final de un Barça-Real Madrid para vivir con ímpetu, ganas e ilusión cada carrera que hacían, de hecho, a algunos de los alumnos se les escapaba alguna lágrima cuando veían a sus compañeros atravesar la línea de meta los primeros. Sorprendente y bonito, ¿Verdad? Las ganas, el énfasis, que ponían a la hora de animar a sus compañeros me hacían tener sensaciones increíbles. Incluso, entre ellos mismos se sorprendían de ver lo que eran capaces de hacer y es que, como dice el refrán: “Hace más el que quiere que el que puede”. Hay algo que pude notar en ellos y que a veces en otras personas no veo, ellos agradecen y valoran lo más mínimo que los demás les dan.

INTEDIS

De izquierda a derecha: Rodolfo, Antonio, Virginia, yo y Luis en INTEDIS.

Luego, tras las carreras, los chicos y las chicas me preguntaban por los premios y las medallas y cuando llegó el momento de ir nombrándolos para que subieran a recoger los diplomas por su participación, lo hacían con una fuerza, una pasión, que pensé: “¡Qué gusto da saber que estás aportando un poco de ti para que hoy ellos sean un poco más felices!” ¡Qué sensación tan bonita y especial! Nada como saber que con algo que tú has organizado, y cuando digo tú me refiero al Club Mulasport y a INTEDIS, les está haciendo sonreír más. Eso es muy grande. Ya con sus medallas y diplomas puestos y dados muchos me decían: “¡Se lo voy a enseñar a mi madre!”, “¡Mira tengo una medalla!” y todo esto lo decían con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Estaban felices, radiantes!.

Sin duda, el día de ayer nunca lo olvidaré, viví una experiencia que no imaginaba que viviría. Además, me encantó conocer a todos los voluntarios, monitores y profesores del centro que dedican su tiempo y su esfuerzo a intentar hacer las vidas de sus alumnos un poco más felices organizando actividades como este I Cross Escolar. ¡Enhorabuena y felicidades por vuestra labor!

¡Feliz día y a sonreír siempre!