Adiós al 2014

En unos días diremos adiós al 2014 para dar la bienvenida al 2015. Este año ha sido para mí el año de los descubrimientos y del crecimiento personal. Digo descubrimientos porque he tenido la suerte de conocer a grandes personas. Sí, de esas que cuando las conoces sabes inmediatamente que serán amistades para toda la vida. Personas que consiguen transmitirte ese brillo tan especial que tienen en la mirada, que te aportan buena energía con sus palabras, con las que hablas y ves el mundo de otro color y lo que para mí es más importante, personas que por una razón u otra han confiado en mí y han creído en mí. Personas de las que me siento muy orgullosa y a las que admiro muchísimo. Soy de las que piensa que si estas personas se han cruzado en mi camino, es por algo. Al igual que si otras han decidido irse, también será por algo, pero que si deciden regresar, aquí las esperaré con los brazos abiertos para volver a empezar de cero si es necesario.
Del crecimiento personal porque estas personas me han aportado muchísimas cosas positivas de una manera diferente, porque he alcanzado objetivos que deseaba desde hace bastante tiempo y porque he aprendido, de un tropiezo con el que inicié mal el año, que si una amistad es para siempre, lo es.
Este ha sido el año en el que definitivamente puedo admitir que conseguí olvidarlo, supongo que gracias a todo lo que he leído que me ha hecho creer en mí y valorarme más, y por supuesto gracias a las personas que estuvieron ahí animándome, que entendieron mi posición y se pusieron en mi lugar. Todo esto me ha llevado a darme cuenta de que si no era para mí es porque no tenía que serlo. No hay más.
Ha sido el año de demostrarme que si de verdad deseo algo, puedo conseguirlo, que uno de los objetivos principales que me marqué este año lo he conseguido y que dos palabras como Tesis Doctoral para alguien pueden ser dos simples términos, pero para mí significan ilusión, ganas, motor, energía, crecimiento, fuerza y superación, entre otras muchas cosas. Sé que tendré que renunciar a muchas cosas para poder hacerla, pero no me importa porque si de verdad se desea ganar algo, es necesario estar dispuesto a perder otras cosas.

Después de ocho años corriendo, este ha sido en el que de verdad me he superado en el running, algo que me ha hecho ver que tengo mucha fuerza de voluntad y que valores como el esfuerzo y la constancia forman parte de mi vida.

Gracias a ti, a ella, a él…En definitiva, gracias a todos los que en este 2014 me habéis aportado algo.

Os voy a dejar con una serie de frases extraídas de algunas de las ponencias que tuvieron lugar en la I Jornada de Coaching Educativo y Empresarial celebrada en Murcia el pasado mes de noviembre y que deberíamos tener en cuenta para este nuevo año.

Citando a José Pomares, no os olvidéis nunca de “ser personas con muy pocas ambiciones y muchas aspiraciones” y tampoco dejéis de prestar atención a vuestras emociones ya que “la mayoría de las decisiones que tomamos son asumidas por nuestro cerebro emocional” parafraseando a Paloma del Henar.
Intentad en este nuevo año no perder la mirada de tigre, esa mirada en la que, citando a Fernando Álvarez, “lo das todo” y, como es algo típico de estas fechas el fijarse propósitos para el próximo año, si os proponéis alguno, enfocaros en él, porque “si tú te enfrentas a un objetivo concreto es muy difícil que no lo logres”.

Y sed conscientes de que todos tenemos una misión en el mundo, que si estamos aquí es por y para algo.

Dos consejos sabios para el 2015 y para toda la vida:

“Ama a las personas y usa las cosas, no ames a las cosas y uses a las personas”

“No dejes de sonreír nunca”

¡Feliz Año Nuevo 2015!

Experiencias que dejan huella

¿Sentir que por unas horas alguien es feliz gracias a algo que se ha organizado y de lo que tú formas parte?

Cuando el Presidente del Club de Atletismo Mulasport, Cristóbal Carlos Ramírez, me preguntó si quería ayudarle en la organización y animación de una carrera que tenía pensado organizar en INTEDIS, un centro para la integración de las personas con discapacidad, le dije que sí sin pensármelo dos veces. Finalmente, ayer fue el día elegido para llevar a cabo la carrera. Tanto Cristóbal como yo llegamos al centro casi a la vez que los alumnos. Ellos bajaron del autobús que los lleva cada día hasta allí y sus caras de alegría por ver lo que allí estábamos organizando ya me sorprendieron. Jamás he visto personas tan agradecidas y cariñosas como lo son ellas. Unas chicas me abrazaban, otras me preguntaban mi nombre y luego se presentaban ellas, otras me echaban una mano gritando los nombres de sus compañeros para animarlos en cada carrera.

Una de las cosas que también me impactó es la importancia que ellos le daban a la carrera. No necesitaban estar en unos Juegos Olímpicos ni en una final de un Barça-Real Madrid para vivir con ímpetu, ganas e ilusión cada carrera que hacían, de hecho, a algunos de los alumnos se les escapaba alguna lágrima cuando veían a sus compañeros atravesar la línea de meta los primeros. Sorprendente y bonito, ¿Verdad? Las ganas, el énfasis, que ponían a la hora de animar a sus compañeros me hacían tener sensaciones increíbles. Incluso, entre ellos mismos se sorprendían de ver lo que eran capaces de hacer y es que, como dice el refrán: “Hace más el que quiere que el que puede”. Hay algo que pude notar en ellos y que a veces en otras personas no veo, ellos agradecen y valoran lo más mínimo que los demás les dan.

INTEDIS

De izquierda a derecha: Rodolfo, Antonio, Virginia, yo y Luis en INTEDIS.

Luego, tras las carreras, los chicos y las chicas me preguntaban por los premios y las medallas y cuando llegó el momento de ir nombrándolos para que subieran a recoger los diplomas por su participación, lo hacían con una fuerza, una pasión, que pensé: “¡Qué gusto da saber que estás aportando un poco de ti para que hoy ellos sean un poco más felices!” ¡Qué sensación tan bonita y especial! Nada como saber que con algo que tú has organizado, y cuando digo tú me refiero al Club Mulasport y a INTEDIS, les está haciendo sonreír más. Eso es muy grande. Ya con sus medallas y diplomas puestos y dados muchos me decían: “¡Se lo voy a enseñar a mi madre!”, “¡Mira tengo una medalla!” y todo esto lo decían con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Estaban felices, radiantes!.

Sin duda, el día de ayer nunca lo olvidaré, viví una experiencia que no imaginaba que viviría. Además, me encantó conocer a todos los voluntarios, monitores y profesores del centro que dedican su tiempo y su esfuerzo a intentar hacer las vidas de sus alumnos un poco más felices organizando actividades como este I Cross Escolar. ¡Enhorabuena y felicidades por vuestra labor!

¡Feliz día y a sonreír siempre!

Sólo tú

Por muy mal que esté si pienso en ti me nace una sonrisa, así empieza Sólo tú, una de las canciones del nuevo disco de la cantautora Merche y así quiero empezar este post.

Hay personas en las que piensas y te viene inmediatamente una sonrisa. Personas que te iluminan el alma sólo con su presencia, que llegan para permanecer en tu corazón y que se quedan aunque a veces no las notes. Personas que te sonríen, que te abrazan, que te quieren. No tiene por qué ser sólo una persona, pueden ser muchas y que te quieran de forma muy distinta. Esas personas son capaces de tocar la fibra más sensible e imperceptible de tu corazón. Son personas a las que quieres con locura y que, a veces, hasta te sorprende ese cariño hacia ellas. Personas que saben escuchar, pero que también quieren ser escuchadas. Personas que, a pesar de lo complejo que es el ser humano, son simples, sencillas y naturales, pero grandes, muy grandes, enormes. De almas inmensas. Almas poderosas. Almas que se reflejan en sus ojos y que parecen querer salir de sus cuerpos. Almas puras. Almas sinceras. Estas personas, a veces, es difícil conocerlas, pero una vez que llegan, se sabe. Se sabe porque no te juzgan, no buscan herirte, no tienen maldad, no te dan la espalda jamás. Pueden darte un consejo y dejarte libertad para que lo aceptes o no, pueden mostrarte el camino que quizá debas recorrer ante una situación, pero te dejan que seas tú quien decida recorrerlo, porque, además, sabes que ellas irán a tu lado sea cual sea el camino que recorras. Son personas que a su manera te ayudan, te hacen reír. Personas de las que aprendes, a las que no necesitas conocerlas toda la vida. El tiempo al lado de estas personas es muy relativo, pues es posible que una hora a su lado pase muy rápido, pero cuando pase esa hora tendrás la sensación de que han estado en tu vida muchos, muchos años.

Personas que conservarás toda tu vida. Personas que le darán sentido a esa vida. Tu vida.

Y para terminar el post, lo haré de la misma forma que lo he empezado, con un frase de esa bonita canción de Merche.

Siempre que me escuches yo sabré explicarte que sólo tú alegras mis días.

¡Feliz día!

Sean alegres y…¡Sonrían, por favor!

Alegría. Sonrisa. Pocas veces pensamos en el poder que tiene una sonrisa ni tampoco la valoramos. Pero ¿Cuánto gusto da encontrarte con una persona que siempre te recibe con una sonrisa o hablar con alguien que sonríe? Un gesto tan simple, sencillo, pero a la vez tan importante. Una sonrisa es una muestra de afecto, cariño, confianza y simpatía. ¿Cuán importante es una sonrisa o ser alegre? Pues mucho. Ayer se celebró el Día Mundial de la alegría (1 de Agosto). Hasta ayer desconocía que existía un día mundial para este sentimiento, pero empecemos por la etimología de la palabra “Alegría”. Viene del latín alacer, alacris, que significa algo así como: que salta de gozo y nada le perturba, es feliz, rápido, vivaz, animado. Ya en el propio significado se muestra una connotación positiva del término, e incluso, la palabra “Alegría” en su pronunciación tiene un sonido casi musical, la tilde en la “i” hace que suba el tono de voz de quien la pronuncia lo que provoca algo así como un despertar en quien la escucha. O al menos ese es mi parecer. Es algo curioso que haya un día mundial dedicado a una emoción, pero he de reconocer que deberían haber más días así al cabo del año. Sé que el 20 de marzo es el Día Internacional de la Felicidad, pero ¿Se imaginan un Día Mundial de la Pasión, o de la euforia, o de la ilusión, del cariño o de la ayuda a los demás? No me refiero a un Día de San Valentín, porque según mi opinión, ese día se ha quedado en un día de consumismo, sino a un día en el que se valoren los sentimientos, las emociones, en el que la sociedad sea un poco más humana, en el que se intente aprender a relacionar una emoción con su término correcto, porque a veces cuesta saber cómo nos sentimos en ciertos momentos y por tanto aplicar el término adecuado. Pero volviendo a la alegría y la sonrisa, tenemos que decir que pocas cosas son gratis y aportan luz y calidad de vida como una sonrisa. Ya lo dijo Leonardo Da Vinci: “Si es posible, se debe hacer reír hasta a los muertos”. Exacto. Soy de ese tipo de personas que cree que pocas cosas llenan tanto como una sonrisa y también creo que el efecto que causa en una primera impresión una sonrisa puede determinar muchas cosas en un futuro. No quiero decir que tengamos que sonreír siempre, pero sí que deberíamos, al menos, hacerlo todos los días ya que como dijo Charles Chaplin: “Un día sin reír es un día perdido”. También soy de las que intenta que las personas se sientan a gusto cuando están conmigo e incluso diría que hay una frase que me define: “Siempre intentaré sacarte una sonrisa aunque yo esté peor que tú”. Me encanta hacer reír, me gusta ver que la gente sonría e incluso que suelte carcajadas, ¿Que por qué? Porque es síntoma de felicidad, de diversión y como dijo Mark Twain: “La mejor manera de alegrarte es intentar alegrar a alguien”.

Así que regale su sonrisa, haga reír, porque mejorará tanto la vida de quien sonría como del que vea esa sonrisa. Además, es un gesto que no cuesta nada, tiene las tres “b”: buena, bonita y barata. ¿Qué más se puede pedir?

¡Feliz sábado! 🙂