Miguel Ángel Páez: “Para nosotros tocar en Andalucía era algo especial”

En 2003 a un grupo de amigos de Mula (Murcia) se le ocurrió la idea de formar una banda de cornetas y tambores al estilo de la Policía Armada, tras varias reuniones, en julio de ese mismo año redactaron los estatutos de la nueva asociación a la que llamaron Banda de Cornetas y Tambores El Cigarrelajo. El 28 de marzo de 2004 la banda fue bendecida en la Ermita del Niño Jesús del Balate (Mula) donde hicieron su primera aparición en público y donde estrenaron el uniforme de gala inspirado en el de la Guardia Real de Alfonso XIII. Su primera salida oficial fue en la Semana Santa de Mula del año 2004 gracias al apoyo de la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen así como a la sección del Cristo Yacente, perteneciente a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. La dirección musical de la banda está a cargo de D. Sergio Páez Corbalán y D. Joaquín Yelo Fernández. 

Banda Cornetas y Tambores El Cigarralejo

Banda Cornetas y Tambores El Cigarralejo / Imagen: Salvador Rivas

Hoy para conocer un poco más a esta banda muleña, y con motivo de la cercanía de la Semana Santa 2015, hablamos con su presidente, D. Miguel Ángel Páez García.

J.M.- Hola, Miguel Ángel, ¿Por qué se le llamó Banda de Tambores y Cornetas El Cigarralejo?

M.A.- Fue a suertes, sinceramente, porque los que estábamos en ese momento no sabíamos qué nombre elegir, así que hicimos un sorteo y este nombre fue el más votado.

J.M.- ¿Cuántas personas forman la banda?

M.A.- Este año somos 34 contando el estandarte. Hay cornetas primeras, segundas y terceras, trompetas primera voz, segunda voz y tercera voz, bombardinos, trombón y batería.

J.M.- ¿Qué tipos de instrumentos componen la banda y cómo los conseguís?

M.A.- Trece cornetas, nueve trompetas, dos bombardinos, un trombón, siete tambores y dos timbales. La batería (tambores y timbales) nos los suministra Gonalca y son una réplica de los que hasta la Semana Santa de 2014 utilizaba la Banda del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de Triana (Sevilla). Los instrumentos de viento metal como son las cornetas, trompetas, fliscornos, trombones y bombardinos, son de la marca Tizona, las mismas que usa la Banda de las Cigarreras y nos las suministra la tienda Sones de Pasión de Alcalá La Real (Jaén).

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Los acordes del invierno de Vivaldi

Todos los días allí sentado estaba, acompañado de un perro, su violín y un par de cartones que le servían de abrigo en los gélidos días del invierno leonés. No sé si era mi instinto periodístico, o la imaginación que siempre me ha sobrado, por suerte o por desgracia, pero todos los días salía de casa pensando: “Hoy intentaré hablar con él, quizá detrás de esa imagen tan solitaria haya una bonita historia que contar”. Una mañana no me lo pensé más. Salí a la calle, recuerdo que era un frío día en el que corría un viento de ese que se clava en los huesos como cuchillos, y entré en la cafetería cercana a la zona en la que él se ubicaba siempre, compré un par de cafés y dos pasteles de chocolate. Mientras me acercaba hacia él, podía escuchar los primeros acordes de una de las “Cuatro estaciones” de Vivaldi, concretamente, el invierno. Esperé a que acabara para presentarme y ofrecerle ese café que minutos antes había comprado, junto con el pastel de chocolate, y que desprendía un aroma arrollador. Jamás me había fijado en sus ojos pero justo en el momento en el que le entregué el café, vi en ellos un brillo que si no llega a ser porque me dio él mismo las gracias, hubiera sido capaz de leer en ellos esa palabra de agradecimiento. Se sentó en ese par de cartones junto a su perro y comenzó con pequeños sorbos a beberse el café y a comerse el pastel. Yo me puse de cuclillas para estar a su altura y le pregunté si quería que me quedara con él mientras desayunábamos, he de decir que puso una cara un tanto extraña, quizá aquello trastornó un poco la rutina de su día a día, ver pasar gente de un lado para otro sin prestarle un mínimo de atención, pero aceptó. Allí hablamos de su vida, una vida que no había sido nada fácil: Autodidacta con el violín, aprendió a tocarlo tras hacerse él mismo uno con materiales reciclables, después encontró un trabajó y pudo comprarse el que ahora le acompañaba, un Stradivarius. “Me quedé sin trabajo y tenía que llevar algo de alimento a mi casa, no podía dejar a mis tres hijos y a mi mujer sin comer, así que no me lo pensé, agarré mi violín y a mi perro Pancho, que siempre me acompaña a todos lados, y me puse a tocar en plena calle.” Me di cuenta de que ese hombre podría haber sido mi padre, mi madre, un vecino, un amigo…Cualquier persona y le pregunté si en algún momento había llorado de impotencia o rabia, sólo me respondió: “Cuando no tienes más opciones que ser fuerte, no puedes elegir entre llorar por rabia o por impotencia.” Y sin esperarlo, me dio las gracias por haber hecho algo tan sencillo como sentarme a su lado y escucharle.

Correr no es sólo un deporte…

Hace seis años que empecé a correr, bueno más bien a salir a caminar, porque al principio era sólo eso, caminar, como mucho aceleraba el paso en algunos momentos pero que no pasaban de tres o cuatro minutos de duración. ¿Por qué me dio por salir a correr? Digamos que fue como un método para despejarme de los estudios y por hacer algo de deporte para estar en forma. Los primeros meses logré correr quince minutos seguidos, pero mi cuerpo acababa como si me hubiese pasado un camión por encima. Tras estas carreras de quince minutos, paradójicamente, mi mente no terminaba cansada, sino todo lo contrario, parecía que me habían inyectado unas dosis de euforia, bienestar y felicidad. Poco a poco fui pasando de los tres kilómetros a los cuatro, de los cuatro a los cinco y de los cinco a los seis, pero seis kilómetros en aquel momento me parecían veinte. Recuerdo un frío día de febrero en Mula con la lumbre en casa encendida que, sin pensarlo dos veces, decidí calzarme las deportivas y salí a correr a las cuatro de la tarde. ¡El frío me cortaba la cara, pero hice mis kilómetros! También me ha pillado algún que otro día la lluvia por el camino, pero sé que esos son gajes del running (Anglicismo que proviene del verbo to run traducido al español como correr ). Con el paso de estos seis años ha cambiado mi visión hacia el running, antes me suponía un esfuerzo salir a correr, aunque lo hacía, y ahora necesito salir a quemar zapatilla. Además, la resistencia de mi cuerpo ha aumentado lo que hace que me canse menos y que pueda alargar la duración de las carreras.

…es mucho más que un deporte…

Si hay algo que quiero destacar de estos últimos años corriendo son esos pequeños detalles que a veces no se ven cuando haces deporte, como por ejemplo: los saludos de otros corredores con los que me cruzo por el camino, o ahora en verano, los saludos y los ánimos de las personas mayores que toman el fresco en las aceras (El típico: “Venga que vas la primera”, o el “Madre mía, hija, si vas bañada”). Suelo hacer el mismo recorrido, así que las personas mayores me conocen ya cuando paso, hay un hombre que me dice: “¡Hola, amiguica!”, pero con un tono de cariño y simpatía que por aquí es difícil de expresar. Tengo que decir que los días que paso corriendo y no los veo en sus puertas sentados, me preocupo, los echo de menos, es como si me faltara algo, sus sonrisas, sus saludos, sus ánimos…Digamos que en momentos de alto desgaste físico, ver estos gestos, a mí me llena.

Es humanidad, sacrificio, voluntad, esfuerzo…

Lo que empezó como unas simples caminatas para despejarme, se ha convertido, aunque a alguien le pueda parecer todo esto que cuento aquí absurdo, en un hábito que me ha hecho mostrar una capacidad de superación, de trabajo y de esfuerzo que hasta entonces desconocía que tuviera. He aprendido a creer un poco más en mí y ver que con constancia y perseverancia puedo llegar a conseguir muchas más cosas de las que creo si de verdad las deseo. Ha cambiado mi mente. Mis pensamientos. Mi vida.

Con esto no quiero decir que todo el mundo debe salir a correr, simplemente, quiero mostrar esto como un ejemplo más de que hay muchas cosas en la vida que nos ayudan a darnos cuenta de cómo y quiénes somos y son estas cosas las que nos permiten sacar el potencial que todos llevamos dentro. El descubrir estas capacidades hace que nos conozcamos mejor y que creamos más en nosotros mismos.

¡Feliz día!