La fuerza del amor en la adversidad

Mahatma Gandhi dijo una vez: “El Amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el ser humano”.

Pocas veces nos detenemos a pensar en lo rápido que se nos puede ir la vida, ni en que debemos vivirla al máximo, ¿Por qué? Porque la mayoría de nosotros no somos conscientes de que estamos aquí de paso, ni tampoco somos conscientes de que muchas veces nos vamos de este mundo sin avisar. Sólo se nos remueve un poco la conciencia cuando alguien que conocemos o que nos es cercano se esfuma más pronto que tarde. Ante esto, a los que seguimos en la Tierra nos quedan dos opciones: superarlo o hundirnos. O caemos en picado en un pozo en el que nos cuesta encontrar la salida o nos armamos de fuerza y conseguimos salir adelante.
A ella, que siempre destacaba por su alegría, su gracia, su sonrisa, por ser una mujer dicharachera, con unos ojos que desprendían luz, ilusión y energía, la vida le puso un obstáculo ¿Qué piensan que hizo? No se quedó con lo fácil, lo común, lo lógico. Nunca lo hacía. Casi a sus cincuenta años no pensó en nada ni en nadie cuando decidió matricularse en la universidad para estudiar una carrera. En una clase de ochenta personas consiguió, sin que ella lo buscara, ganarse tanto a sus profesores como a sus compañeros, que en su mayoría éramos menores que ella. Estar con ella en los descansos entre clase y clase era hablar de su marido, de sus hijos…En definitiva, hablar de lo que para ella era lo más importante, su familia.
Pero esa alegría, esa ilusión, esa sonrisa, la luz de sus ojos y su energía tan sólo pude verla cuatro meses, porque cuatro meses fueron lo que pasaron hasta aquel día. El día en el que esas ganas de vivir y de disfrutar desaparecieron por completo. De repente sus fuerzas y su sonrisa se esfumaron. Recibió una llamada con un mensaje que descompuso su vida. Un mensaje que jamás esperó escuchar.

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Lucía Martínez: “Un golpe así me ha servido para vivir más intensamente”

Según un reciente estudio llevado a cabo por expertos en oncología, “una de cada dos personas nacidas hoy sufrirá algún tipo de cáncer en un futuro”. Hoy, cuatro de febrero, se celebra el Día Mundial contra el Cáncer. Por este motivo, desde el Club de Atletismo Mulasport, hemos decidido dar voz a una muleña y miembro de este club, Lucía Martínez, a la que le detectaron un cáncer de útero con sólo 23 años y cuya historia muestra todo un ejemplo de superación y de lucha.

Lucía

Imagen: Lucía Martínez

 

J.M.- ¿Cuánto tiempo hace que te diagnosticaron el cáncer de útero?

L.- En agosto hará tres años. Primero me lo detectaron de útero, me operaron y a partir de ahí me hicieron un tratamiento de radioterapia, quimioterapia…Son tratamientos muy tóxicos y durante ocho meses estuve yendo todos los días al hospital. En las segundas pruebas, me detectaron en el pulmón metástasis, debido a que el cáncer inicial se empezó a extender por el cuerpo. Me volvieron a operar hace un año y medio y ya desde entonces milagrosamente estoy bien, ahora mismo puedo decir que estoy sana.

J.M.- ¿Qué es lo primero que se te pasa por la cabeza cuando con 23 años te dicen que tienes un cáncer de útero?

L.- El “de útero” ni lo escuchas, de repente escuchas sólo cáncer, 23 años, ¿Qué hago?, ¿Por qué?…Asocias la palabra con que te vas a morir. Eso es una noticia que te dura un día o dos, a partir de ahí empiezas a informarte de todo lo que puedes hacer y ya esa palabra para mí ha desaparecido del diccionario.

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Los acordes del invierno de Vivaldi

Todos los días allí sentado estaba, acompañado de un perro, su violín y un par de cartones que le servían de abrigo en los gélidos días del invierno leonés. No sé si era mi instinto periodístico, o la imaginación que siempre me ha sobrado, por suerte o por desgracia, pero todos los días salía de casa pensando: “Hoy intentaré hablar con él, quizá detrás de esa imagen tan solitaria haya una bonita historia que contar”. Una mañana no me lo pensé más. Salí a la calle, recuerdo que era un frío día en el que corría un viento de ese que se clava en los huesos como cuchillos, y entré en la cafetería cercana a la zona en la que él se ubicaba siempre, compré un par de cafés y dos pasteles de chocolate. Mientras me acercaba hacia él, podía escuchar los primeros acordes de una de las “Cuatro estaciones” de Vivaldi, concretamente, el invierno. Esperé a que acabara para presentarme y ofrecerle ese café que minutos antes había comprado, junto con el pastel de chocolate, y que desprendía un aroma arrollador. Jamás me había fijado en sus ojos pero justo en el momento en el que le entregué el café, vi en ellos un brillo que si no llega a ser porque me dio él mismo las gracias, hubiera sido capaz de leer en ellos esa palabra de agradecimiento. Se sentó en ese par de cartones junto a su perro y comenzó con pequeños sorbos a beberse el café y a comerse el pastel. Yo me puse de cuclillas para estar a su altura y le pregunté si quería que me quedara con él mientras desayunábamos, he de decir que puso una cara un tanto extraña, quizá aquello trastornó un poco la rutina de su día a día, ver pasar gente de un lado para otro sin prestarle un mínimo de atención, pero aceptó. Allí hablamos de su vida, una vida que no había sido nada fácil: Autodidacta con el violín, aprendió a tocarlo tras hacerse él mismo uno con materiales reciclables, después encontró un trabajó y pudo comprarse el que ahora le acompañaba, un Stradivarius. “Me quedé sin trabajo y tenía que llevar algo de alimento a mi casa, no podía dejar a mis tres hijos y a mi mujer sin comer, así que no me lo pensé, agarré mi violín y a mi perro Pancho, que siempre me acompaña a todos lados, y me puse a tocar en plena calle.” Me di cuenta de que ese hombre podría haber sido mi padre, mi madre, un vecino, un amigo…Cualquier persona y le pregunté si en algún momento había llorado de impotencia o rabia, sólo me respondió: “Cuando no tienes más opciones que ser fuerte, no puedes elegir entre llorar por rabia o por impotencia.” Y sin esperarlo, me dio las gracias por haber hecho algo tan sencillo como sentarme a su lado y escucharle.

Adiós al 2014

En unos días diremos adiós al 2014 para dar la bienvenida al 2015. Este año ha sido para mí el año de los descubrimientos y del crecimiento personal. Digo descubrimientos porque he tenido la suerte de conocer a grandes personas. Sí, de esas que cuando las conoces sabes inmediatamente que serán amistades para toda la vida. Personas que consiguen transmitirte ese brillo tan especial que tienen en la mirada, que te aportan buena energía con sus palabras, con las que hablas y ves el mundo de otro color y lo que para mí es más importante, personas que por una razón u otra han confiado en mí y han creído en mí. Personas de las que me siento muy orgullosa y a las que admiro muchísimo. Soy de las que piensa que si estas personas se han cruzado en mi camino, es por algo. Al igual que si otras han decidido irse, también será por algo, pero que si deciden regresar, aquí las esperaré con los brazos abiertos para volver a empezar de cero si es necesario.
Del crecimiento personal porque estas personas me han aportado muchísimas cosas positivas de una manera diferente, porque he alcanzado objetivos que deseaba desde hace bastante tiempo y porque he aprendido, de un tropiezo con el que inicié mal el año, que si una amistad es para siempre, lo es.
Este ha sido el año en el que definitivamente puedo admitir que conseguí olvidarlo, supongo que gracias a todo lo que he leído que me ha hecho creer en mí y valorarme más, y por supuesto gracias a las personas que estuvieron ahí animándome, que entendieron mi posición y se pusieron en mi lugar. Todo esto me ha llevado a darme cuenta de que si no era para mí es porque no tenía que serlo. No hay más.
Ha sido el año de demostrarme que si de verdad deseo algo, puedo conseguirlo, que uno de los objetivos principales que me marqué este año lo he conseguido y que dos palabras como Tesis Doctoral para alguien pueden ser dos simples términos, pero para mí significan ilusión, ganas, motor, energía, crecimiento, fuerza y superación, entre otras muchas cosas. Sé que tendré que renunciar a muchas cosas para poder hacerla, pero no me importa porque si de verdad se desea ganar algo, es necesario estar dispuesto a perder otras cosas.

Después de ocho años corriendo, este ha sido en el que de verdad me he superado en el running, algo que me ha hecho ver que tengo mucha fuerza de voluntad y que valores como el esfuerzo y la constancia forman parte de mi vida.

Gracias a ti, a ella, a él…En definitiva, gracias a todos los que en este 2014 me habéis aportado algo.

Os voy a dejar con una serie de frases extraídas de algunas de las ponencias que tuvieron lugar en la I Jornada de Coaching Educativo y Empresarial celebrada en Murcia el pasado mes de noviembre y que deberíamos tener en cuenta para este nuevo año.

Citando a José Pomares, no os olvidéis nunca de “ser personas con muy pocas ambiciones y muchas aspiraciones” y tampoco dejéis de prestar atención a vuestras emociones ya que “la mayoría de las decisiones que tomamos son asumidas por nuestro cerebro emocional” parafraseando a Paloma del Henar.
Intentad en este nuevo año no perder la mirada de tigre, esa mirada en la que, citando a Fernando Álvarez, “lo das todo” y, como es algo típico de estas fechas el fijarse propósitos para el próximo año, si os proponéis alguno, enfocaros en él, porque “si tú te enfrentas a un objetivo concreto es muy difícil que no lo logres”.

Y sed conscientes de que todos tenemos una misión en el mundo, que si estamos aquí es por y para algo.

Dos consejos sabios para el 2015 y para toda la vida:

“Ama a las personas y usa las cosas, no ames a las cosas y uses a las personas”

“No dejes de sonreír nunca”

¡Feliz Año Nuevo 2015!

Experiencias que dejan huella

¿Sentir que por unas horas alguien es feliz gracias a algo que se ha organizado y de lo que tú formas parte?

Cuando el Presidente del Club de Atletismo Mulasport, Cristóbal Carlos Ramírez, me preguntó si quería ayudarle en la organización y animación de una carrera que tenía pensado organizar en INTEDIS, un centro para la integración de las personas con discapacidad, le dije que sí sin pensármelo dos veces. Finalmente, ayer fue el día elegido para llevar a cabo la carrera. Tanto Cristóbal como yo llegamos al centro casi a la vez que los alumnos. Ellos bajaron del autobús que los lleva cada día hasta allí y sus caras de alegría por ver lo que allí estábamos organizando ya me sorprendieron. Jamás he visto personas tan agradecidas y cariñosas como lo son ellas. Unas chicas me abrazaban, otras me preguntaban mi nombre y luego se presentaban ellas, otras me echaban una mano gritando los nombres de sus compañeros para animarlos en cada carrera.

Una de las cosas que también me impactó es la importancia que ellos le daban a la carrera. No necesitaban estar en unos Juegos Olímpicos ni en una final de un Barça-Real Madrid para vivir con ímpetu, ganas e ilusión cada carrera que hacían, de hecho, a algunos de los alumnos se les escapaba alguna lágrima cuando veían a sus compañeros atravesar la línea de meta los primeros. Sorprendente y bonito, ¿Verdad? Las ganas, el énfasis, que ponían a la hora de animar a sus compañeros me hacían tener sensaciones increíbles. Incluso, entre ellos mismos se sorprendían de ver lo que eran capaces de hacer y es que, como dice el refrán: “Hace más el que quiere que el que puede”. Hay algo que pude notar en ellos y que a veces en otras personas no veo, ellos agradecen y valoran lo más mínimo que los demás les dan.

INTEDIS

De izquierda a derecha: Rodolfo, Antonio, Virginia, yo y Luis en INTEDIS.

Luego, tras las carreras, los chicos y las chicas me preguntaban por los premios y las medallas y cuando llegó el momento de ir nombrándolos para que subieran a recoger los diplomas por su participación, lo hacían con una fuerza, una pasión, que pensé: “¡Qué gusto da saber que estás aportando un poco de ti para que hoy ellos sean un poco más felices!” ¡Qué sensación tan bonita y especial! Nada como saber que con algo que tú has organizado, y cuando digo tú me refiero al Club Mulasport y a INTEDIS, les está haciendo sonreír más. Eso es muy grande. Ya con sus medallas y diplomas puestos y dados muchos me decían: “¡Se lo voy a enseñar a mi madre!”, “¡Mira tengo una medalla!” y todo esto lo decían con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Estaban felices, radiantes!.

Sin duda, el día de ayer nunca lo olvidaré, viví una experiencia que no imaginaba que viviría. Además, me encantó conocer a todos los voluntarios, monitores y profesores del centro que dedican su tiempo y su esfuerzo a intentar hacer las vidas de sus alumnos un poco más felices organizando actividades como este I Cross Escolar. ¡Enhorabuena y felicidades por vuestra labor!

¡Feliz día y a sonreír siempre!

¡Por más días así!

Ayer tuve el placer de asistir a la I Jornada de Coaching Educativo y Empresarial celebrada en Murcia junto con mi amigo Tomás. Antes de que llegara el 21 de noviembre, ya sabía que sería un viernes distinto, un viernes en el que aprendería muchas cosas de diferentes ámbitos, un viernes en el que lo importante, parafraseando un poco el título de la ponencia de Jose Pomares, no iba a ser lo que perdiera o ganara, sino que no perdiera las ganas. Justo eso. Tenía muy claro que perder no iba a perder nada por asistir, al contrario, ganaría, pero ganaría en teoría, en conocimientos, en aprendizaje, esa era mi idea. Pero sin esperarlo, empecé a conocer a muchísimas personas, a hablar con unas, con otras, a reírnos, a contarnos anécdotas, experiencias, a comentar qué tal nos habían parecido las ponencias, en definitiva, a relacionarnos, a hacer algo tan necesario para el ser humano como es socializarse. Me impactó la facilidad con la que allí, en la quinta planta del edificio Marla Center, todos podíamos entablar una conversación con todos sin conocernos prácticamente de nada, pero he de reconocer que para mí fue una pasada. Allí se respiraba un ambiente distendido, cordial, agradable, por traducirlo a un lenguaje más coloquial, allí se notaba el buen rollo. Evidentemente, todo esto no hubiera sido posible tanto sin el esfuerzo, las ganas, la ilusión, la pasión y las fuerzas de sus dos organizadoras: Toñy López y Lola Mateo, como de cada uno de los ponentes: Jose Pomares, Encarna Teruel, Lola García, Paloma del Henar, Fernando Álvarez, Tony Pomares, Rosa María Arroyo, Irene Morgado y Roberto Cerrada.

Es verdad que las redes sociales algunas veces traen más problemas que soluciones, pero en mi caso, tengo que decir, que gracias a las redes sociales he podido seguir, sino desde el minuto cero sí que desde el minuto uno la organización de este evento, lo que ha dado lugar, casi sin darme cuenta, a una bonita y gran amistad entre Lola, Toñy y yo. He de decir que no sé qué les he aportado para que hayan confiado tanto en mí pero es algo que les agradezco muchísimo, porque no me conocían de nada. Yo estaba ilusionada porque sabía que el 21 de noviembre por fin las conocería en persona, pero lo que desconocía es que al verme, ambas me iban a dar un abrazo tan sincero, tan real, un abrazo que me demostró que son personas muy grandes, con un corazón enorme, muy humanas. Además, ambas son luchadoras, porque fueron capaces de conseguir, como pude comprobar, lo que tanto anhelaban: Organizar la I Jornada de Coaching en Murcia  y que resultara ser un éxito.  Quiero aprovechar para darles mi enhorabuena, porque se lo merecen muchísimo, ya que no es fácil organizar algo así y más en Murcia, pero ellas lo han conseguido.

Espero y deseo de corazón que próximamente podamos disfrutar de unas segundas jornadas, de unas terceras…etc y que algo como el Coaching sea más conocido en Murcia y se le dé difusión, porque como ayer hablábamos entre los asistentes, el Coaching es algo que se puede aplicar a todas las áreas (Educación, Empresa, Comunicación, Música, Deporte…) y que resulta muy útil, ya que te ayuda a crecer como persona, a desarrollar tus fortalezas y a darte cuenta de que puedes conseguir lo que quieras siempre que pongas tu empeño y te esfuerces.

No quiero menospreciar a ninguno de los ponentes, porque de todos aprendí muchísimas cosas que me darán para más entradas en el blog, pero hoy me gustaría acabar esta entrada citando una frase que Paloma del Henar dijo en su ponencia y que puede hacernos reflexionar mucho:

“Es importante cómo nos hablamos a nosotros mismos”

¡Feliz día y no os olvidéis de sonreír siempre!

La escalera hacia tus sueños

¿Te has animado a subir la escalera que conduce hacia tus sueños? ¿Estás decidido/a a dar pasos para ir avanzando? Si es así, te voy a ofrecer una serie de consejos o pasos que no deberían faltar en esa escalera. Evidentemente, eres libre de aceptarlos o no, de ponerlos en práctica o no.

Lo primero que debes hacer es no esperar que la escalera se construya sola. No esperes a tenerla delante, sé tú quien la forme, sé tú quien la cree. ¿Qué peldaños deben estar en esa escalera? Asegúrate de tener los peldaños del esfuerzo y el de la fuerza, pues el del esfuerzo será el que te empuje en la subida y el de la fuerza será el que te haga ir subiendo el pie en cada peldaño. Otro peldaño clave es el de la automotivación, pues será el que te anime a seguir subiendo cuando creas que la escalera es muy alta y que no llegarás al final. ¿Que cómo te animará? Con un eco que te dirá: “Tú puedes, cree en ti, si has decidido subir esta escalera ya has dado el paso principal.” Otro peldaño que debe estar presente es el de la ilusión que junto con el de las ganas y el de la pasión, te harán la subida más amena.

“Nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión” (Friedrich Hegel)

No debes saltarte el peldaño de la autoconfianza ni el del autoconocimiento, serán de los primeros que formen la escalera y de los más importantes, pues ambos peldaños te harán creer en ti, conocer lo que vales, tus valores, en definitiva, te harán conocer tus habilidades, tus fortalezas e incluso, te harán descubrir cosas en ti que quizá desconocías. Dos peldaños importantes también son el del respeto, ese respeto que tendrás hacia todos aquellos que se encuentren subiendo la misma escalera que tú y que al igual que tú, van hacia sus sueños, y el de la humildad.

“Con orgullo hay muchas maldiciones, con humildad muchas bendiciones” (Ezra Taft Benson).

Durante esta subida, es casi seguro que te vas a encontrar con algún peldaño mal construido. Antes de pisar sobre él, párate. Constrúyelo de nuevo, así evitarás que al pisarlo, caigas. Cuando lo reconstruyas, asegúrate de que está firme para que así si en otra ocasión tienes que volver a pisar por ahí, que tu pie no tiemble y que te impulse hacia arriba. Además de encontrarte con estos peldaños mal formados, también tendrás que soportar vientos, lluvias, tempestades, que es posible que te hagan tropezar, resbalar, pero de ti depende que te levantes y que no te rindas en esa subida que te llevará hacia la consecución de tus sueños.

A medida que vayas subiendo irás alcanzando metas que quizá te parezcan pequeñas, pero que cuando llegues a esa cima, en donde habrás logrado alcanzar tus sueños, verás que eran grandes e importantes. “Pasos pequeños, cortos, pero firmes y seguros, te harán recorrer caminos largos, difíciles que te aportarán satisfacción, felicidad y confianza en ti”.

Y recuerda: “Nunca dejes que nadie te diga que no puedes cumplir tus sueños, y sigue adelante sin perder la esperanza.” 

¡Feliz día!