Pasión, ilusión

“Ponle pasión e ilusión y lo conseguirás”. Siempre he sido una persona más bien pesimista que optimista. Siempre he pensado en el no, antes que en el sí. Digamos que no he confiado lo suficiente en mí como lo han hecho otras personas de mi alrededor. No he tenido una autoestima por las nubes nunca, más bien la he tenido en niveles mínimos muchas veces. ¿A qué se debe eso? Pienso que es porque soy una persona muy perfeccionista, necesito tenerlo todo bajo control para sentirme segura. A raíz de darme cuenta de cómo yo era a nivel emocional, empecé a interesarme por los libros de autoayuda, por cómo funcionaba la mente, por cómo somos emocionalmente, porque físicamente todos nos conocemos, pero interiormente es mucho más difícil conocer a una persona. También comencé a ver vídeos sobre las emociones, inteligencia emocional, motivación, coaching… El cambiarme de carrera fue para mí algo mucho más complicado, emocionalmente hablando, de lo que esperaba. Hace cuatro años, decidí cambiarme de carrera, después de estar tres años haciendo algo que no era lo que yo esperaba y que a día de hoy puedo decir que no me llenaba. En aquel momento sentí una presión enorme en mi vida, eso de que quizá me había equivocado al elegir la carrera me hacía sentir culpable, me hacía sentir que había defraudado a toda la gente que confiaba en mí, pero sobre todo a mis padres. Pero hace poco, viendo un vídeo sobre la creatividad, escuché a una psicóloga decir que “en España estaba mal visto el equivocarse” y pensé que tenía razón. Pocas personas ven el “error” como la posibilidad de haberte dado cuenta de que eso no es lo tuyo y que quieres ir por otro camino. Pocas personas sienten que un “error” te puede llevar a descubrir lo que verdaderamente te gusta, te apasiona. Poca personas ven el “error” como la capacidad de decir “esto no lo quiero”. Sigue leyendo