Música y emociones

Puede parecer curioso cómo recurrimos a escuchar música cuando nuestro estado de ánimo está bajo. A veces, esta música es alegre, rápida para hacernos bailar, saltar, pero otras veces, recurrimos a escuchar la playlist más triste que tenemos en Spotify. No sólo cuando nuestro ánimo está bajo mínimos escuchamos música, también lo hacemos cuando practicamos deporte y en este caso sí que intentamos buscar aquellas canciones que no suben la energía al máximo. ¿Que por qué lo hacemos? Pues hace unos días encontré la respuesta. Sabía que la música tiene un poder especial sobre nuestras emociones, pero lo que desconocía es que “la música y las emociones comparten la misma región del cerebro“, como contó el clarinetista, Javier Pérez Garrido, el pasado sábado en su charla “El Poder de la Música” en el evento TEDxYouth@Murcia.

La música y las emociones comparten la zona del cerebro llamada córtex prefrontal, según han comprobado científicos de la Universidad de Dartmouth. El córtex prefrontal es el responsable de que seamos capaces de aprender algo o de dar respuesta y controlar nuestras emociones y está directamente conectado con el sistema límbico, en el cual se encuentran todas las estructuras cerebrales que reaccionan ante una emoción, y entre las que hay que destacar la amígdala (Su nombre viene del griego amygdálē que significa almendra) que se encarga de almacenar las emociones en nuestro cerebro.

También podemos enlazar esto con lo que se conoce en Coaching, y más concretamente en la PNL (Programación Neurolingüística) como anclajes. Un anclaje es una asociación que nuestro cerebro hace al escuchar una canción o al oler un perfume en un determinado momento y que ocasiona que luego, en un contexto distinto, si se vuelve a escuchar dicha canción o a oler el mismo perfume, nuestro cerebro reaccione y le venga a la memoria aquel momento en el que escuchó esa canción u olió por primera vez ese perfume.

Este proceso entre música, emociones y cerebro, es mucho más complejo de lo que aquí he tratado de explicar pero creo que puede dar una idea de por qué ciertas canciones al escucharlas nos alegran y otras nos ponen tristes.

La música es la taquigrafía de la emoción. (León Tolstói, novelista ruso)

 

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