Sean alegres y…¡Sonrían, por favor!

Alegría. Sonrisa. Pocas veces pensamos en el poder que tiene una sonrisa ni tampoco la valoramos. Pero ¿Cuánto gusto da encontrarte con una persona que siempre te recibe con una sonrisa o hablar con alguien que sonríe? Un gesto tan simple, sencillo, pero a la vez tan importante. Una sonrisa es una muestra de afecto, cariño, confianza y simpatía. ¿Cuán importante es una sonrisa o ser alegre? Pues mucho. Ayer se celebró el Día Mundial de la alegría (1 de Agosto). Hasta ayer desconocía que existía un día mundial para este sentimiento, pero empecemos por la etimología de la palabra “Alegría”. Viene del latín alacer, alacris, que significa algo así como: que salta de gozo y nada le perturba, es feliz, rápido, vivaz, animado. Ya en el propio significado se muestra una connotación positiva del término, e incluso, la palabra “Alegría” en su pronunciación tiene un sonido casi musical, la tilde en la “i” hace que suba el tono de voz de quien la pronuncia lo que provoca algo así como un despertar en quien la escucha. O al menos ese es mi parecer. Es algo curioso que haya un día mundial dedicado a una emoción, pero he de reconocer que deberían haber más días así al cabo del año. Sé que el 20 de marzo es el Día Internacional de la Felicidad, pero ¿Se imaginan un Día Mundial de la Pasión, o de la euforia, o de la ilusión, del cariño o de la ayuda a los demás? No me refiero a un Día de San Valentín, porque según mi opinión, ese día se ha quedado en un día de consumismo, sino a un día en el que se valoren los sentimientos, las emociones, en el que la sociedad sea un poco más humana, en el que se intente aprender a relacionar una emoción con su término correcto, porque a veces cuesta saber cómo nos sentimos en ciertos momentos y por tanto aplicar el término adecuado. Pero volviendo a la alegría y la sonrisa, tenemos que decir que pocas cosas son gratis y aportan luz y calidad de vida como una sonrisa. Ya lo dijo Leonardo Da Vinci: “Si es posible, se debe hacer reír hasta a los muertos”. Exacto. Soy de ese tipo de personas que cree que pocas cosas llenan tanto como una sonrisa y también creo que el efecto que causa en una primera impresión una sonrisa puede determinar muchas cosas en un futuro. No quiero decir que tengamos que sonreír siempre, pero sí que deberíamos, al menos, hacerlo todos los días ya que como dijo Charles Chaplin: “Un día sin reír es un día perdido”. También soy de las que intenta que las personas se sientan a gusto cuando están conmigo e incluso diría que hay una frase que me define: “Siempre intentaré sacarte una sonrisa aunque yo esté peor que tú”. Me encanta hacer reír, me gusta ver que la gente sonría e incluso que suelte carcajadas, ¿Que por qué? Porque es síntoma de felicidad, de diversión y como dijo Mark Twain: “La mejor manera de alegrarte es intentar alegrar a alguien”.

Así que regale su sonrisa, haga reír, porque mejorará tanto la vida de quien sonría como del que vea esa sonrisa. Además, es un gesto que no cuesta nada, tiene las tres “b”: buena, bonita y barata. ¿Qué más se puede pedir?

¡Feliz sábado! 🙂

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